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LOS PECES No es el objetivo de estos apuntes
referirme a todas las especies, que desde luego no podría, sino
aportar información básica y visual que pueda ser de utilidad
para conocer que son y como se llaman algunos de los peces más
frecuentes de Canarias. Os recomiendo que visiteis alguna librería
y comprobeis que en las islas hay equipos científicos y fotografos
de la naturaleza con publicaciones excelentes sobre los peces de Canarias. La presencia de esqueleto interno,
el que identifica a los peces como vertebrados se divide en cráneo,
una espina dorsal con costillas que sustentan la estructura del cuerpo
y los radios de las aletas. Precisamente la naturaleza ósea o
cartilaginosa de este esqueleto es el carácter distintivo a partir
del cual se definen las dos grandes líneas evolutivas del mundo
de los peces. Tiburones y rayas son los representantes más característicos
de los peces cartilaginosos (Condríctios),
mientras que al grupo de los peces óseos
(Osteíctios) pertenecen el resto de las especies conocidas. Aunque existe un gran polimorfismo
entre los peces, la mayoría tienen el cuerpo adaptado para deslizarse
en el seno del agua, progresión que se ve favorecida por una
secreción mucosa de la piel y por la forma hidrodinámica
que evita la formación de turbulencias. . Por lo general son
buenos nadadores, capaces de desplazase muy rápido gracias a
vigorosos golpes de la cola. Las aletas reciben nombres en función de la posición que ocupan en el cuerpo y su forma, tamaño, numero y posición influye en la morfología del pez, además de constituir un carácter sistemático importante. Hay aletas pares, las pectorales y ventrales, que se utilizan para facilitar ciertas maniobras aunque su utilidad para nadar es reducida. Las aletas impares, relacionadas con la columna vertebral, son tres: dorsal, anal y caudal. Por lo general, la aleta pectoral y anal intervienen en funciones estabilizadoras, en tanto la aleta caudal es la principal propulsora de los peces. Además de realizar las funciones
básicas las aletas de algunos peces son un buen ejemplo de otras
posibilidades. En los cabosos Gobius spp, unos pececillos que
viven en los charcos que deja la bajamar, las aletas pectorales se han
transformado permitiéndoles agarrarse o pegarse (según
la especie) a las rocas y aguantar el embate de las olas. En el rubio
Trigloporus lastoviza, frecuente en los fondos arenosos, los
radios de las mismas aletas pectorales les sirven para caminar como
si fueran auténticas patas. En otras especies como las arañas
Trachinus spp y los rascacios Scorpaena spp, los radios
de las aletas han modificado su función original y cumplen una
misión defensiva. La capacidad de desplazarse en el agua no sólo depende de unas aletas que conserven su misión original, los peces también deben vencer el problema de la flotabilidad. Los tiburones combaten la tendencia a hundirse realizando un esfuerzo muscular continuo (nadando) y acumulando grandes cantidades de aceites y compuestos grasos en el hígado. En algunos casos el peso del hígado
puede llegar a suponer más del 30 % del peso total del animal.Otros
peces, que también necesitan aumentar su flotabilidad, lo han
logran mediante el desarrollo de un órgano hidrostático,
la vejiga natatoria. No obstante, al igual que los buceadores,
cuando varían de profundidad deben compensar los cambios de volumen
que se producen en la vejiga natatoria. Un ascenso rápido provoca
en el pez una sobreexpansión de la vejiga, suceso fácil
de observar en los peces de fondo capturados con anzuelo y subidos rápidamente
a superficie. En algunos peces la vejiga natatoria se encuentra relacionada
con el oído interno, informando de las variaciones de volumen
y por tanto de la profundidad a que se encuentra. Además funciona
como órgano auditivo trasmitiendo las vibraciones sonoras que
se propagan en el entorno. Un rasgo inherente
a la vida acuática de los peces es un tipo de respiración peculiar en
la que se aprovecha el oxígeno disuelto en el agua. Esta función se
realiza mediante branquias, que a diferencia de las branquias
de algunos invertebrados y larvas de Anfibios, forman un aparato respiratorio
relacionado con la pared faríngea del tubo digestivo.En
esta región el tubo digestivo presenta a ambos lados cierto número de
hendiduras denominadas hendiduras branquiales.En
los peces cartilaginosos las hendiduras branquiales están en contacto
directo con el exterior mientras que en los peces óseos aparece una
estructura que las protege, el opérculo. El
tejido que separa las hendiduras branquiales esta formado por un elevado
numero de formaciones laminares de color rojo vivo debido a la sangre
que las llenan. A través de la fina membrana de estas laminillas se
realiza el intercambio gaseoso: el oxígeno disuelto en el agua se incorpora
a la sangre y ésta expulsa el anhídrido carbónico resultante de la respiración.
Generalmente el agua penetra por la boca y sale de nuevo al exterior
por las hendiduras branquiales en los peces cartilaginosos y por la
hendidura opercular en los óseos. En muchos peces cartilaginosos, estrechamente
relacionados con el fondo, el agua no penetra por la boca sino por un
par de agujeros llamados espiráculos situados detrás de los ojos
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